El poder de la simbología nazi


Desde antes de que el nazismo se estableciera como régimen gubernamental en Alemania, ya se hacía un gran esfuerzo por dotar al movimiento nacionalsocialista de parafernalia propia con la incorporación de símbolos e imágenes que, según quienes los promovieron, otorgaban fuerza y protección a quien los portaba. Uno de esos simbolos fue la esvástica o cruz gamada. De origen desconocido, en China se la consideraba la representación de la longevidad; en Japón, de la fortuna y el poder; en India se asociaba a la luz, y para los antiguos germanos simbolizaba al dios del trueno. Hitler se la apropió para convertirla en "el signo de la lucha por la victoria del hombre ario", según dice su libro Mein Kampf. "Después de innumerables ensayos hallé, por fin, la fórmula definitiva: una bandera de fondo rojo, atravesada por una banda blanca que en el medio luciera una cruz gamada negra", escribió relatando el origen de la bandera nazi.

Junto a ella, el otro símbolo más conocido del nazismo fue el de las dos runas (caracteres de la antigua escritura escandinava) que identificaban a los miembros de las temibles SS (Schutzstaffel que significa escuadrones de protección). Concretamente, se trataba de la runa Sieg, asociada a la victoria. Los oficiales de este órgano estaban obligados a estudiar y conocer a la perfección el origen de dicho signo. El uniforme de las SS comprendía otro elemento de poder, el llamado "anillo del honor", cuyo componente más visible era una calavera incrustada, acompañada de la runa Heil y la firma de Himmler tallada en el anverso. Sólo podían poseerlo quienes hubieran demostrado méritos excepcionales, y su dueño debía llevarlo siempre, incluso en la muerte.

Sacrificios humanos para la Santa Muerte

El día 22 de marzo del año 2012 se realizó ante las autoridades un reporte sobre la desaparición de Jesús Octavio Martínez, de 10 años de edad, de quien se perdió rastro mientras se dirigía de la escuela primaría donde estudiaba a su domicilio, en la población de Nacozari de Garcia, Sonora, México. Tras la denuncia se inició una investigación y se interrogó a los familiares del menor para obtener más pistas, pero terminaron confesando que habían asesinado al niño en un ritual dedicado a la Santa Muerte. Posteriormente fueron detenidas ocho personas, todos miembros de la misma familia, quienes constantemente se reunían para llevar a cabo rituales que consistían en sacrificar personas para obtener "salud, dinero y protección" por parte de la deidad a la que le rendían culto. Se dice que quien lideraba y organizaba las reuniones era Silvia Merás Moreno, de 44 años, a quién le seguían su esposo y sus hijas de entre 15 y 25 años junto a otros familiares.

Conforme avanzó la investigación se encontraron dos fosas clandestinas que contenían los restos de tres personas, entre ellas Jesús Octavio Martínez y otro niño de nombre Martín Ríos Chaparro, también de 10 años de edad y quien había sido asesinado en julio de 2010. La tercera víctima respondía al nombre de Cleotilde Romero Pacheco, de 44 años de edad, asesinada en diciembre de 2012 en las mismas circunstancias. Tras las confesiones de los detenidos se dijo que recurrían a degollar a sus víctimas, además de realizar cortes en distintas partes del cuerpo para extraer la sangre, pues esta era ofrecida como ofrenda a la Santa Muerte, quién posteriormente atendería sus peticiones.


Fuentes: informador.com.mx | infocatolica.com

Misa Negra en las instalaciones de Harvard

Estudiantes de la famosa Universidad de Harvard, pertenecientes a un grupo autodenominado "Templo Satánico", hicieron público que se realizaría una misa negra el día 12 de mayo de 2014 dentro de las instalaciones de la universidad, en lo que se conoce como Harvard Extension Cultural Studies Club (HECSC). Tras la polémica que esto despertó y que llamó la atención de algunos medios, la oficina de comunicaciones de Harvard confirmó el evento, además de afirmar que es imposible impedirlo debido a que HECSC es una organización independiente de la universidad y que dicho evento, a pesar de resultar controvertido, podía realizarse libremente como cualquier otra actividad estudiantil.


 ¿En qué consiste una misa negra?
Una misa negra, o misa satánica, es una ceremonia que consiste en emular una misa católica pero denigrando los símbolos y demás elementos que esta contiene, siendo que se trata de un culto a Satanás y a otros seres de obscuridad o demonios.

Las misas negras «relacionadas con el ocultismo, el esoterismo y la magia negra» con frecuencia involucran la profanación de la eucaristía, pisoteándola, mezclándola con drogas o incluso siendo utilizada en actos sexuales. En casos más extremos se presentan escenas sangrientas, como sacrificios rituales de animales o de bebés como ofrenda. Los participantes visten de negro y usan diversos amuletos de acuerdo a sus creencias, destacando el pentagrama invertido.

Muchos peligros se corren al participar en una misa negra, como la posibilidad de una posesión demoníaca, que una madre sea obligada a sacrificar a su hijo y la liberación de demonios que terminarían infestando el lugar donde se está realizando el ritual.

Culto Illuminati en la Industria del entretenimiento

Actualmente el mundo está sumergido en la confusión. En numerosas ocasiones se ha calificado como satánicos los rituales que son en realidad una manifestación contemporánea de aquellos antiguos rituales de adoración. En tiempos recientes, esta iconografía asociada con el satanismo ha aflorado con desusada regularidad en la industria del entretenimiento. ¿Cuál es el origen de esta misteriosa manifestación? no se trata de adoración satánica, o no únicamente, y es que los motivos visuales del satanismo van dirigidos a un culto de entidades más antiguas que el mismo cristianismo.


Gracias a las nuevas tecnologías, nunca antes en la historia de la humanidad había sido posible que los Illuminati celebraran rituales de magnitud tan sorprendente. Valiéndose de medios de comunicación como la televisión y el Internet, han hecho posible que millones de personas caigan bajo el encanto hipnótico disfrazado de entretenimiento musical o cinematográfico y se involucren, sin darse cuenta, en rituales de adoración e invocación de entidades sobrenaturales.

Las consecuencias de esta desmesurada ceremonia global de invocación podría precipitar el colapso de nuestra civilización tal y como la conocemos. Valiéndose de la energía espiritual de millones de personas enajenadas por medio de la música, los Illuminati esperan abrir un portal entre nuestra dimensión y otra para que seres de otro plano puedan trasladarse al nuestro para posteriormente mantenernos bajo su dominio.

Información extraída del libro: Los Illuminati (Jacob Bolesco)

¿La Marca de la Bestia está en la tecnología?


Sin dejar de lado a la ciencia, debemos tener en cuenta que, de manera cifrada, las religiones también comunican valiosos conocimientos sobre nuestro mundo, no sólo del que habitamos en la actualidad, sino también de realidades por venir. Juan el Evangelista, por ejemplo, vaticinó en el Apocalipsis que al aproximarse el final de los tiempos los hombres estarían marcados por el número de la Bestia, que sería generado por un ordenador, y como vemos, los avances de la tecnología han hecho posible que los gobiernos y las corporaciones guarden un registro detallado de la ubicación y las actividades de casi todas las personas. Los individuos son incapaces de llevar una vida normal si carecen de credenciales que validen su existencia legal; las transacciones monetarias se llevan a cabo con tarjetas de crédito o por medios electrónicos cada vez con mayor regularidad; asimismo, los teléfonos inteligentes y equipos de cómputo guardan registro de toda la información que buscamos y consumimos, registros que describen con todo detalle nuestros gustos y nuestras aversiones, las personas que nos rodean, lugares que frecuentamos, etcétera. El ejemplo más claro de esto es facebook.

Vivimos en un mundo en el que a cada uno de nuestros actos le corresponde un número de registro. Si nuestra vida cotidiana continúa desarrollándose por este camino, muy pronto viviremos una realidad semejante a la vaticinada por el profeta.

Información extraída del libro: Los Illuminati (Jacob Bolesco)

La verdadera historia de 'El Exorcista'

Cuando en 1973 se exhibió la película El Exorcista, todo mundo quedó impresionado. Lo que vivió la niña en la película resultaba impactante y para muchos fue un primer acercamiento a lo que se definía como «posesión demoníaca», algo nuevo para aquellos que no estaban familiarizados con temas sobrenaturales, así la situación manejada en el filme parecía increíble. A pesar de ésto, no se trataba de ciencia ficción. La historia fue basada en hechos reales.


William Peter Blatty, autor de El Exorcista, se encontraba escribiendo un libro que nada tenía que ver con éste fenómeno y un día, en la biblioteca de su escuela en la Universidad de Georgetown, buscando entre documentos alguna idea para desarrollar su novela, descubrió una increíble bitácora que describía detalladamente como se había realizado un exorcismo. A partir de ese momento comenzó a escribir sobre el asunto, cambiando los nombres de los personajes y otros datos. Nunca se imaginó que su historia se convertiría en un gran éxito taquillero.

En la historia real no se trataba de una niña, sino de un niño que en enero de 1949 vivía en Mount Rainier, Maryland, cerca de Washington. Era una casa pequeña, actualmente abandonada. En su época fue ocupada por una familia de clase media a la que pertenecía Douglas Deens, hijo único de 13 años, quien constantemente recibía la visita de una tía procedente de Saint Louis. Ella utilizaba la ouija y creía firmemente en sus facultades para comunicarse con los muertos. Esto llamó la atención del niño, que de inmediato empezó a manejar la tabla. Días después de una visita de la tía en la que se llevó a cabo una sesión de ouija, empezaron a ocurrir cosas extrañas: los objetos salían disparados contra las paredes, las imágenes religiosas temblaban sin razón aparente, los cuadros se desprendían cayendo al suelo y en el colchón donde dormía el niño comenzaron a aparecer marcas extrañas.

El 26 de abril de 1949 fue un día devastador para el muchacho, su querida tía había fallecido, por lo que intentó comunicarse con ella por medio de la ouija sin tener éxito. Algo cambio a partir de ese momento, pues Douglas empezó a experimentar cambios de personalidad: de día era una persona normal, pero de noche se volvía muy agresivo. Fue en ese momento que sus padres decidieron buscar una solución a todos los acontecimientos extraños que ocurrían en la casa, así que llamaron a un pastor luterano, el reverendo Schulzer. El pastor tuvo al niño en su casa a lo largo de varios y días y quedo sorprendido, ya que siempre que recibía la visita de Douglas ocurrían cosas inexplicables. El 21 de mayo, Schulzer contacto al doctor Drine, un médico psicólogo de la universidad de Durham, Carolina del Norte, indicándole que el chico manifestaba síntomas alarmantes y visiblemente sobrenaturales. Drine dijo a los padres de Douglas que era necesario someterlo a un tratamiento, pero ellos se negaron argumentando que lo que padecía el niño no tenía nada que ver con una enfermedad mental y decidieron buscar ayuda de la iglesia.

Un sacerdote católico, de nombre Hughes y quien no estaba preparado para realizar exorcismos se comprometió a ayudar al niño, utilizando para esto un viejo ritual romano. Hizo que ataran a Douglas en la cama de su habitación y le pidió a sus padres que no dejaran de rezar. Durante el exorcismo los objetos salían disparados por toda la casa, el niño no dejaba maldecir y escupir al sacerdote, quien estaba sumergido en miedo. De pronto el ritual se vio interrumpido, pues con una fuerza inexplicable el niño logró arrancar un resorte del colchón y atacó al sacerdote Hughes hiriéndolo en un brazo, provocandole un insoportable dolor y abundante sangrado. El sacerdote tiró la biblia al suelo y abandonó el ritual.

Después del fallido intento de exorcismo y cuando Douglas se encontraba mejor, su madre lo ayudó a darse un baño, al quitarle la camisa quedaron sorprendidos, pues tenia marcas en su abdomen y resaltaba la palabra "Louis". La madre preguntó: ¿Quieres ir a Saint Louis? y repentinamente la palabra cambió a "Yes". Sin dudarlo se dirigieron a aquella población, donde el caso del niño fue analizado por un padre jesuita de nombre Bishop, por el padre Bowdern y otros sacerdotes, quienes decidieron bautizarlo para poder realizar el exorcismo como debía ser. Los días 14, 15 y 16 de abril se realizó el exorcismo por el padre jesuita Walter Halloran y los demás sacerdotes. La situación fue tan intensa que en ese tiempo casi no durmieron. Se colocó una imagen de san Miguel Arcángel en la habitación y Douglas amenazó con quitarse la vida si el exorcismo continuaba. En un momento, con una voz ronca el niño dijo: "No me iré hasta que Douglas pronuncie las palabras, pero nunca las dirá". Entre forcejeos, gritos y oraciones el ritual continuó. Según la bitácora, a las once de la noche, después de un lapso de terrible agresividad, el niño se levanto sobre la cama y con una voz muy diferente a la que su madre estaba acostumbrada a escuchar, dijo: "Soy san Miguel y en nombre del Dominus te ordeno que dejes este cuerpo ahora". Esas eran las palabras que debía pronunciar, y en ese momento el exorcismo culminó con un fuerte estruendo que anunció la liberación de Douglas.

Sectas Satánicas: el peligro que representan

Laura (seudónimo) nació en medio de un ambiente obscuro y alejado de Dios. Su padre ocupaba un lugar destacado en una secta satánica en la región de Münster, en Alemania occidental. Poco a poco fue inducida a incorporarse a la secta en la que sufrió maltratos y violaciones por parte de varios miembros. Finalmente logró escapar, pero ha sido un proceso largo y doloroso.


El padre de Laura, muy respetado en la secta, fue el principal culpable de envolverla en el grupo que se reunía recurrentemente para realizar misas negras y sacrificios sangrientos. Desde una edad muy temprana le brindó una especie de entrenamiento para que fuera familiarizándose con las torturas físicas y vejaciones a las que sería sometida estando dentro de la secta. La acostumbró a no emitir sonidos ni reaccionar en defensa cuando fuera victima del dolor que se le provocaría, también, a base de amenazas la obligó a no decir nada acerca de su vinculación con la secta y lo que vería estando dentro. El terror no había empezado aun, el ritual de iniciación consistió en ser violada brutalmente por un hombre, quien al parecer era el líder de la secta. Siendo ya parte de ésta jugó el papel de sirvienta en las misas negras, para ello debía ser sumisa y ser un objeto sexual para los demás miembros siempre que estos lo requirieran. El papel de las otras mujeres era similar, ser obedientes y punto. A Laura le costaba trabajo llevar una vida paralela: estudiante común por un lado, y una victima de los deseos de la secta por el otro. Su padre simplemente mostraba no preocuparle, era parte del precio a pagar por el hecho de ser miembro, ofrecer a su hija.

El caso de Laura era un ejemplo de lo preocupante que puede resultar la manipulación ejercida por las sectas satánicas, pues sus padres ya estaban los suficientemente moldeados al grado de mostrarse indiferentes ante lo que le estaba ocurriendo a Laura, algo que se repetía con los demás miembros. La especialista en religiones de Marburgo, Adelheid Herrmann-Pfandt, dijo que Laura fue expuesta a una forma especialmente brutal del satanismo, en la que los miembros son fanáticos discretos, que no andan por ahí con cruces al revés y vestidos de negro, sino que son personas comunes que estudian, trabajan y son difíciles de identificar como miembros de una secta.

Brigitte Hahn, la comisionada de la diócesis católica de Münster, comentó que unas 30 víctimas de estos cultos satánicos han buscado ayuda en su oficina. Algunas de las mujeres describieron misas negras que incluían abortos rituales e incluso el asesinato de bebes. "Hay ceremonias especiales de fecundidad para las mujeres y otros rituales para la entrega de los bebés y el sacrificio de ellos", dice Hahn. "Los embarazos se mantienen en secreto, los bebés nacen, y desaparecen".

Es difícil que alguien que logra escapar de una secta cuente lo que vivió estando dentro, pues los miembros suelen desarrollar traumas y un miedo terrible a ser encontrados y asesinados. Laura dijo que el punto de inflexión llegó cuando se suponía que debía tener un hijo para entregarlo al círculo satánico. Entonces huyó de la secta, y ahora vive en un refugio donde se le proporciona apoyo a mujeres maltratadas. Aunque ella no ha presentado cargos contra sus padres ha dejado registrado todo lo ocurrido ante un abogado. "En el caso de que muera, aunque pareciera que es un accidente o un suicidio, todos los datos serán enviados a la oficina del fiscal de distrito", dijo. "Es una forma de protegerme, para que no crean que pueden hacerme más daño".

Fuente consultada: religionenlibertad.com

Necromancia: comunicación con los muertos

La necromancia, también llamada 'nigromancia', es una práctica esencial de la magia negra que consiste en la adivinación mediante la consulta a los muertos. Es también una de las más antiguas. Uno de los casos más representativos aparece en el antiguo testamento, en el libro de Samuel, cuando la bruja de Endor lo invoca para ayudar a Saúl, primer rey de Israel. También fue practicado en las culturas griega, egipcia y persa. La encontramos, asimismo, en religiones primitivas de tiempos muy remotos, como los cultos del África central y su derivación más significativa, el vudú. Algunas veces se llegó a practicar con el cuerpo del muerto presente o la interpretación de sus vísceras.


El caso moderno más notable es el del académico de Cambridge, John Dee, quien en el siglo XVI practicó la alquimia y la elaboración de horóscopos. En un celebre experimento realizado en compañía del mago Irlandés Edward Kelley hizo lo necesario para revivir a un muerto de nombre Paul Waring. Por aquella época corrió el rumor de que habían logrado conversar con él; sin embargo, no hay pruebas más que las palabras de quienes lo presenciaron. En el siglo XIX se pusieron de moda diversas formas de consultar a los muertos, las sesiones espiritistas y la utilización de la ouija. Estas ultimas no tenían propósitos malignos y fueron más bien una forma de entretenimiento en reuniones y atracción para curiosos.

Francisco I. Madero, importante personaje en la historia de México, practicaba la necromancia. Logro comunicarse con Raúl, su hermano muerto, quien se convirtió en una especie de guía para Madero. Tras las invocaciones cambió sus hábitos: dejó de fumar, de beber alcohol y de comer carne, entrando en un estado de ascetismo (filosofía que consiste en la purificación del espíritu rechazando los placeres). Madero llevó estudios comerciales y de economía, no le interesaba la política, pero se involucró cuando el espíritu de su hermano le dijo que era un medio para ayudar a las personas, y que ese debía ser su principal objetivo en la vida.

Significado del pentagrama invertido

El pentagrama es un símbolo muy reconocido por todos los seguidores de la tradición pagana, quienes ven en este la representación de la supremacía de los elementos sobre el ser humano. Este símbolo es tan antiguo que se desconoce su origen. Desde tiempos muy remotos se ha utilizado como talismán de protección. Suele representarse de diversas formas según quienes lo porten y el significado que para ellos tenga. Hoy en día, el pentagrama más famoso es el utilizado por aquellos que son seguidores del satanismo, aunque en realidad el pentagrama no representa la maldad, pues si nos basamos en su significado más básico, invertido simboliza el poder de la naturaleza por encima del hombre.

Los satanistas usan el pentagrama invertido con la cabeza de un chivo inscrita en ella. Se conoce como el sello de Baphomet (el supuesto ídolo que adoraban los templarios) y juega con el triángulo como una forma de profanar la trinidad católica. En cuanto a la relación del chivo con el maligno, puede proceder del evangelio de Mateo, en el que se habla de la separación de fieles (ovejas) e infieles (cabras).

Para los cristianos, el pentagrama (no invertido) representaba la supremacía del ser humano sobre los cuatro elementos (aire, tierra, agua y fuego). Existen otras interpretaciones como la de Leonardo Da Vinci, quién lo utilizó para representar al ser humano en el hombre de Vitruvio.

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